viernes, 12 de febrero de 2010

Jueguitos de viernes: Batea al pingüino.

Batea al pingüino es uno más en la categoría “clickea a tiempo”. Un juego tonto de gráficos mediocres que consiste de un sólo nivel en el que rápidamente el jugador depende más de su suerte que de su habilidad… Por suerte es lo suficientemente sangriento como para compensar todo eso y brindarnos largos minutos de estúpida diversión.

BateaAlPinguino

(gracias Matías por el dato)

miércoles, 10 de febrero de 2010

Frases: principios y prioridades.

Los que sobreviven en este oficio son los que tienen prioridades y no principios.

Leída en El Juego del Angel, de Carlos Luis Zafón, novela que empecé a leer hoy para sacarme de encima el polvo de tanto picar código y que ya puedo recomendar tranquilamente (espero que siga tan bien como empieza).

Esto viene a reforzar aquello de que quien está atento encuentra máximas en cualquier lado, que es buen alumno aquel que busca un maestro, y cosas por el estilo.

Por cierto, paciencia, paciencia que ya voy a postear algo consistente… espero.

viernes, 29 de enero de 2010

Frases: Participación y compromiso.

¿Cuál es la diferencia entre participación y compromiso? Digamos que si el objetivo es preparar huevos con jamón la gallina participa, pero el cerdo está comprometido.

(me la recordó un reciente twit de @Yoriento)

jueves, 28 de enero de 2010

Frases: $.noop()

“$.noop returns the sound of one hand clapping.”

$.noop devuelve el sonido de una sola mano aplaudiendo.”

- Karl Swedberg comentando la documentación de $.noop() de jQuery.

Para los despistados: $.noop() es una función de jQuery que -como su nombre indica- no hace nada.

martes, 12 de enero de 2010

Desafíos.

Un desafío es el deseo de alcanzar un objetivo ubicado un poco más allá (no demasiado, porque si no ya sería un sueño) de nuestras capacidades actuales. Implica mejora, autosuperación.

Para mí, lo motivador de mi trabajo es lo desafiante que puede llegar a ser. Frecuentemente se nos plantean proyectos parecidos a aquellos que enfrentamos en el pasado pero con algún matiz, algún punto oscuro, alguna particularidad especial que nunca hemos implementado. Estas particularidades representan nuevos problemas y son las que hacen al proyecto desafiante en esa medida justa que nos permite enfrentarlo con cierta confianza sin llegar al extremo de la sensación del salto al vacío.

Cuando no es así simplemente me aburro, y no tolero bien el aburrimiento. A mediados del 2009 di el salto y cambié de trabajo. En su momento actué guiado más por esos sentimientos –de aburrimiento- racionalizados que por razones objetivas. De alguna manera ese creciente aburrimiento ante los problemas y situaciones han alimentado este blog -inmejorable vía de escape- en la primera parte de este año (y a cuya ausencia se debe, en cierta medida, la poca producción bloggera de la segunda).

Finalmente el tiempo puso las cosas en perspectiva y el nuevo entorno me da un punto de comparación. Me llama la atención lo nimio, lo poco importantes que eran los problemas y situaciones que ponía como excusa del cambio. Ahora es claro que esa necesidad de cambio no estaba dada por el entorno sino que provenía de mí mismo, que su origen no era la gravedad o repetición de algún problema o situación sino el nulo desafío que éstos representaban para mí. Pareciera que “nulo desafío” implica que todo era “fácil”. Nada más lejos de lo que quiero decir, aquí vamos.

El punto central de toda esta cantinela es que uno no sólo “es parte de” sino que también construye la situación que lo rodea. Decir “no habrán nuevos desafíos” es, en realidad, una vuelta retórica por la que esquivamos la responsabilidad en la construcción de esa situación al ubicar a los desafíos en el entorno cuando en realidad están en nosotros.

Los desafíos no están allí, uno no los encuentra sino que los crea. Es decir que constantemente enfrentamos los desafíos que nos hemos creado, como Don Quijote contra los molinos de viento.

Un entorno de trabajo desafiante no es, por si queda alguna duda, algo objetivo. Lo que para unos es tierra fértil es desierto para otros, no por la dificultad o no de los problemas objetivos a resolver –finalmente el único problema objetivo lo constituyen los requerimientos de un cliente-, sino por la predisposición o no de cada uno a crear desafíos en ese entorno en un momento determinado.

Pareciera ser, entonces, que a nivel institucional hay poco que se pueda hacer para crear un entorno desafiante, dado que esta característica reside en cada persona y no en ese espacio creado grupalmente.

En alguna medida es así. No se pueden “crear” desafíos institucionalmente. Pongamos un ejemplo: se plantea “ser referencia en el uso de la tecnología X” como un “desafío en el que todos tenemos que estar comprometidos”. Esto es en realidad apenas un objetivo y una expresión de deseo que puede ser origen de un desafío motivador para algunos pero indiferente o incluso fuente de sentimientos negativos –inseguridad, presión, rechazo- para otros.

Lo que sí se puede hacer institucionalmente es ubicar a cada integrante en un puesto en donde los problemas objetivos –los requerimientos de sus clientes externos o internos- estén alineados con su predisposición a crear desafíos en torno de esos problemas y proporcionar los recursos, la libertad de acción o la guía que necesite cada uno para superarse. Esto será mucho más productivo que el vano intento de imponer desafíos a diestra y siniestra como si todos fuéramos iguales y nos interesaran las mismas cosas.

Pero esto implica un conocimiento muy personal de cada integrante del equipo por parte de la institución… mejor dicho por parte de las personas que definen los puestos en las instituciones y que –erróneamente o no- generalmente están muy alejados del resto de la empresa, si no física por lo menos profesionalmente.

La solución común, dado que a nivel institucional no puede haber un conocimiento personal profundo de cada uno, es dividir la responsabilidad entre persona e institución: la responsabilidad institucional es de abrir las puertas, proporcionar los caminos para que cada uno busque o cree ese lugar desafiante, y está en cada uno la responsabilidad y el esfuerzo de motorizar esa búsqueda. Motorizar es buscar, proponer, convencer, buscar alternativas, concretar.

Es tan común en sistemas la queja constante sobre las posibilidades de desarrollo profesional (“de encontrar nuevos desafíos”) como la inacción de quien las enuncia en cuanto a la creación o búsqueda de ese espacio fértil en desafíos profesionales.

De ser sincero el deseo, de existir esa búsqueda y de ser infructuosa, debería continuar por fuera (pero ya basta de quejarse), la posibilidad de que no haya intersección entre lo que una persona encuentre como desafiante y las necesidades de una institución en particular existe, y no hay más que hacer que seguir buscando.

viernes, 8 de enero de 2010

Jueguitos de Viernes: Basketball

Simplemente apuntar y tirar. ¿La gracia? Que todos los jugadores online juegan al mismo tiempo y vamos viendo nuestra posición en tiempo real. Además podemos formar grupos para competir con amigos.

basketball-online

Link: Basketball (visto en Juegos Microsiervos).

jueves, 7 de enero de 2010

Palabras del general sobre metodologías ágiles…

peron  ….útiles para convencer a los compañeros (nunca mejor utilizada la palabra) del equipo de desarrollo.

- Pongan el carro en movimiento que los melones se acomodan solos.

- La única verdad es la realidad.

- Mejor que decir es hacer, mejor que prometer es realizar.

- Gobernar es fácil, lo difícil es conducir.

- Para conducir un pueblo la primera condición es que uno haya salido del pueblo, que sienta y piense como el pueblo.

- La organización vence al tiempo.

- Es evidente que en todos los movimientos revolucionarios existen tres clases de enfoques: el de los apresurados, que creen que todo anda despacio, que no se hace nada porque no se rompen cosas ni se mata gente. El otro sector está formado por los retardados, esos que quieren que no se haga nada... Entre esos dos extremos perniciosos existe uno que es el equilibrio y que conforma la acción de una política, que es el arte de hacer lo posible...